Cuando llega el momento de cambiar de arquitecto a mitad de obra, el problema no se resuelve simplemente contratando a otro profesional. Hay que cerrar correctamente la relación anterior, documentar el estado real de los trabajos, comprobar qué ocurre con la licencia y asegurar que la nueva dirección facultativa pueda asumir sus responsabilidades sin empezar a ciegas.
La sustitución bien documentada evita retrasos, discusiones y costes duplicados
- Se puede hacer, pero conviene formalizar la salida y la entrada por escrito.
- El cambio puede afectar al director de obra, autor del proyecto o arquitecto técnico, que no siempre son la misma persona.
- El informe de transición debe incluir mediciones, fotografías, incidencias y libro de órdenes.
- La licencia no siempre necesita una nueva tramitación, aunque sí puede ser necesario comunicar el cambio al ayuntamiento.
- Los honorarios son libres y la nueva propuesta debe aclarar si cubre solo la parte pendiente o una revisión completa.
Qué cambia exactamente cuando sustituyes al arquitecto
Antes de tomar una decisión, conviene identificar qué función desempeña el profesional que quieres sustituir. En una obra puede intervenir como autor del proyecto, director de obra, coordinador de seguridad y salud o responsable de la dirección facultativa. A veces una sola persona concentra varias funciones, pero jurídicamente no son idénticas.
El director de obra controla que la construcción avance de acuerdo con el proyecto, la licencia y las condiciones técnicas previstas. La Ley de Ordenación de la Edificación le atribuye la dirección de los aspectos técnicos, estéticos, urbanísticos y medioambientales de la obra, según recoge el BOE.
Esto tiene una consecuencia práctica importante. El nuevo arquitecto no debería firmar automáticamente todo lo ejecutado antes de su llegada. Puede asumir la dirección desde una fecha concreta, pero necesitará revisar lo construido y dejar constancia de sus reservas. Si además se quiere modificar el proyecto, el cambio será más amplio y puede exigir documentación urbanística adicional.
Cuándo compensa dar el paso
La pérdida de confianza no siempre significa que haya que romper el contrato de inmediato. Primero intentaría separar un problema de comunicación de un incumplimiento técnico real. La situación cambia cuando aparecen errores repetidos, ausencia de visitas, instrucciones contradictorias, retrasos injustificados o falta de documentación.
También puede ser razonable sustituir al profesional por circunstancias personales, traslado, enfermedad o incompatibilidad con el calendario de la obra. En esos casos, una salida ordenada suele ser mucho menos costosa que mantener una relación bloqueada durante meses.
Señales que justifican una revisión urgente
- La obra ejecuta partidas que no coinciden con los planos o con el presupuesto aprobado.
- No existe un registro claro de las órdenes dadas a la constructora.
- Se certifican trabajos que todavía no están terminados o presentan defectos visibles.
- El arquitecto deja de acudir a la obra y responde tarde a cuestiones que no pueden esperar.
- El proyecto necesita cambios y nadie asume por escrito quién los ha autorizado.
Yo sería especialmente prudente cuando ya se han ejecutado elementos estructurales, impermeabilizaciones o instalaciones ocultas. En ese punto, una inspección independiente antes de continuar puede aportar más seguridad que una simple reunión entre el arquitecto saliente y el entrante.
El procedimiento seguro paso a paso
El cambio debe tratarse como una transición técnica y contractual. La obra puede seguir avanzando en algunos casos, pero no conviene que el equipo ejecute nuevas partidas importantes mientras la dirección facultativa está en el aire.
- Revisa el contrato. Comprueba las causas de resolución, el preaviso, los honorarios pendientes, la propiedad de los documentos y las posibles indemnizaciones.
- Solicita una explicación por escrito. Si existen errores, retrasos o incumplimientos, reúne correos, fotografías, actas, presupuestos y mensajes relacionados.
- Comunica la rescisión de forma fehaciente. Un burofax o un medio que permita acreditar el contenido y la recepción ofrece más seguridad que una conversación telefónica.
- Contrata al nuevo profesional antes de cerrar la transición. Pídele que visite la obra y confirme por escrito qué documentación necesita para asumir el encargo.
- Levanta un acta del estado de la obra. Debe indicar qué partidas están terminadas, cuáles siguen en curso, qué defectos existen y qué trabajos quedan pendientes.
- Comunica la sustitución al colegio profesional y al ayuntamiento. El trámite exacto depende de la provincia, del colegio y del tipo de licencia.
- Informa a la constructora. Desde la fecha efectiva del cambio, las instrucciones técnicas deben proceder del nuevo responsable.
Si la obra afecta a estructura, fachada, distribución esencial o instalaciones relevantes, paralizar temporalmente una partida puede ser sensato. Unos días de revisión cuestan menos que demoler un trabajo oculto o discutir después quién autorizó una solución incorrecta.
La documentación que debe pasar de una mesa a otra
La entrega técnica es el corazón de todo el proceso. No basta con enviar al nuevo arquitecto una carpeta de planos. Necesita conocer la historia de la obra, las decisiones tomadas y aquello que todavía no se puede verificar a simple vista.
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Documentos mínimos de la transición
- Proyecto básico y de ejecución, incluyendo planos modificados y detalles constructivos.
- Licencia, declaración responsable o comunicación previa, según el procedimiento utilizado.
- Contrato con la constructora, presupuesto desglosado y certificaciones pagadas.
- Libro de órdenes y asistencias, actas de visita e instrucciones relevantes.
- Resultados de ensayos, controles de materiales, certificados y fichas técnicas.
- Reportaje fotográfico fechado, especialmente de elementos que vayan a quedar ocultos.
- Relación de defectos, reclamaciones, cambios pendientes y trabajos ejecutados sin validar.
- Planificación actualizada con el porcentaje aproximado de obra realmente ejecutado.
El procedimiento de sustitución recomendado por el COAM contempla un informe del arquitecto saliente con las unidades ejecutadas, una estimación porcentual, el estado de la obra y las hojas cumplimentadas del libro de órdenes. También aconseja incorporar fotografías, algo que considero imprescindible cuando existen dudas sobre la calidad de los trabajos.
Si el arquitecto saliente se niega a entregar la documentación, no conviene resolverlo reteniendo pagos de forma automática. El nuevo profesional puede documentar el estado mediante una inspección propia, mientras un abogado especializado en construcción analiza el contrato y las posibles reclamaciones.
Licencia, colegio y dirección facultativa
El cambio de arquitecto no implica siempre empezar de cero ni solicitar una licencia completamente nueva. En muchas obras basta con actualizar el expediente y comunicar la sustitución, pero la decisión final corresponde al ayuntamiento y depende del tipo de actuación.
Si solo cambia el director de obra y el proyecto permanece intacto, el trámite suele ser más sencillo. Si el nuevo arquitecto modifica superficies, estructura, distribución autorizada, uso, fachada o instalaciones principales, puede ser necesario tramitar un proyecto modificado o una licencia urbanística distinta.
La dirección facultativa también puede incluir al arquitecto técnico o aparejador. Cambiar al arquitecto no sustituye automáticamente a ese profesional. Conviene confirmar por escrito quién mantiene la dirección de ejecución, quién controla los materiales y quién firma las certificaciones finales.
Mientras no exista una sustitución formalizada, la constructora debería evitar ejecutar cambios relevantes basándose en instrucciones informales del propietario. El WhatsApp puede servir para coordinar una visita, pero no sustituye una orden técnica documentada.
Cuánto puede costar y qué debes pactar
Los honorarios profesionales de los arquitectos son libres. Por eso no existe un precio único para asumir una obra empezada. El importe dependerá del presupuesto de ejecución material, el porcentaje pendiente, la complejidad, la documentación disponible y el riesgo que el nuevo técnico esté dispuesto a asumir.
Como ejemplo de cálculo, si un arquitecto pacta una dirección de obra del 3 % del PEM, una intervención valorada en 60.000 euros supondría 1.800 euros antes de impuestos, mientras que una de 120.000 euros alcanzaría 3.600 euros. Son ejemplos matemáticos, no tarifas obligatorias, y el profesional puede aplicar una cantidad fija o valorar por separado la revisión inicial.| Concepto | Qué debería incluir | Cómo se suele presupuestar |
|---|---|---|
| Revisión de entrada | Visita, análisis del proyecto, comprobación de lo ejecutado y lista de riesgos | Importe fijo o incluido en el encargo |
| Dirección pendiente | Visitas, instrucciones, control técnico y certificaciones futuras | Importe fijo, mensualidad o porcentaje del PEM |
| Proyecto modificado | Planos, memoria, cálculos y justificación de los cambios | Presupuesto independiente |
| Tramitación administrativa | Comunicación al colegio y actualización del expediente municipal | Honorarios y tasas según cada caso |
En el contrato nuevo dejaría muy claras cuatro fechas: inicio de la responsabilidad, porcentaje de obra reconocido, alcance de las visitas y documentos que firmará. También pediría que se indique quién paga una posible inspección adicional, los ensayos y las correcciones necesarias para legalizar trabajos anteriores.
El contrato anterior merece la misma atención. Puede existir una liquidación por la parte efectivamente realizada, pero también una reclamación por daños si hubo incumplimientos demostrables. Antes de aceptar una factura final o firmar un finiquito, conviene comprobar que no se está renunciando sin querer a futuras acciones.
Los errores que más complican la sustitución
El error más caro es contratar al nuevo arquitecto sin pedirle una evaluación inicial. Un profesional serio puede rechazar el encargo si no puede verificar lo construido. Nadie debería asumir responsabilidades ilimitadas sobre trabajos que no ha supervisado.
Otro problema frecuente es confundir el cambio de arquitecto con el cambio de constructora. Son contratos distintos. Si la empresa también está incumpliendo, habrá que documentar sus defectos, medir lo ejecutado y resolver su contrato por separado.
También evitaría estos atajos:
- Continuar la obra durante semanas sin dirección facultativa activa.
- Firmar un certificado final sobre partidas que el nuevo técnico no ha podido comprobar.
- Modificar el proyecto sin consultar al ayuntamiento.
- Destruir o perder fotografías y documentos del estado anterior.
- Elegir al sustituto únicamente por ofrecer los honorarios más bajos.
En una reforma interior sencilla, con la mayor parte de los trabajos visibles, la transición puede ser relativamente rápida. En una obra nueva con estructura ejecutada, cambios de licencia y conflictos con la constructora, la prioridad debe ser crear una trazabilidad completa, aunque eso retrase unos días el calendario.
Deja el cambio cerrado antes de que vuelva a entrar la cuadrilla
La sustitución funciona cuando cada parte sabe qué ocurrió antes, qué queda pendiente y desde qué momento empieza la responsabilidad del nuevo técnico. Mi recomendación es no conformarse con un correo de aceptación: exige acta de transición, documentación técnica, comunicación administrativa y contrato detallado.
Si hay defectos importantes, importes discutidos o riesgo de responsabilidad, combina la revisión del nuevo arquitecto con asesoramiento jurídico especializado. Resolver bien el relevo puede costar algo más al principio, pero protege la licencia, la calidad de la reforma y tu capacidad de reclamar si más adelante aparece un problema.