La cuenta depende de la potencia eléctrica y las horas de uso
- Fórmula básica: consumo en kWh = potencia eléctrica en kW × horas de funcionamiento.
- No confundas 3,5 kW de frío con 3,5 kW de consumo eléctrico.
- El SEER permite valorar la eficiencia estacional del aparato.
- Ejemplo: un equipo que consume 0,9 kW durante 6 horas diarias gasta unos 162 kWh al mes.
- El coste real se obtiene multiplicando los kWh por el precio de la energía de tu tarifa.
La cuenta empieza por la potencia eléctrica real
Para calcular el consumo del aire acondicionado necesito localizar primero la potencia de entrada eléctrica. Suele aparecer en la ficha técnica como “input power”, “potencia absorbida” o “consumo nominal”, y se expresa en vatios o kilovatios.Un split puede anunciar una capacidad frigorífica de 3,5 kW, adecuada aproximadamente para una estancia media, pero consumir alrededor de 0,8 a 1,2 kW eléctricos mientras trabaja. La primera cifra indica cuánto calor puede extraer de la habitación; la segunda es la electricidad que toma de la red. Confundirlas produce estimaciones exageradas.
Si la ficha indica 900 W, hay que dividir entre 1.000 para obtener 0,9 kW. Con ese dato ya se puede aplicar la fórmula más sencilla:
Consumo eléctrico en kWh = potencia eléctrica en kW × horas de uso
El resultado representa la energía consumida. No es lo mismo que la potencia contratada, que es el límite de electricidad que puede utilizarse al mismo tiempo en la vivienda.
Cómo hacer el cálculo paso a paso
1. Comprueba el dato del aparato
Mira la etiqueta energética, el manual o la placa de características de la unidad exterior. Si aparecen varios valores, utiliza el correspondiente al modo refrigeración. En los equipos con bomba de calor también puede aparecer una potencia distinta para calefacción.
2. Estima las horas reales
No cuentes únicamente el tiempo que el mando permanece encendido. Un aparato inverter modula el compresor y puede consumir bastante menos una vez alcanzada la temperatura elegida. Para una primera aproximación, anota las horas diarias y calcula después el promedio mensual.
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3. Multiplica y convierte el resultado en euros
Imaginemos un equipo con una potencia eléctrica nominal de 0,9 kW, utilizado 6 horas al día durante 30 días:
- 0,9 kW × 6 horas = 5,4 kWh al día.
- 5,4 kWh × 30 días = 162 kWh al mes.
- 162 kWh × 0,20 €/kWh = 32,40 € al mes.
Los 0,20 €/kWh son solo un precio de ejemplo. En España, la cifra que debes utilizar es el coste variable que aparece en tu factura, incluidos los conceptos que tu comercializadora incorpore al precio del kWh. La potencia contratada y los impuestos fijos no deben mezclarse con este cálculo.
| Dato | Valor del ejemplo | Qué representa |
|---|---|---|
| Potencia eléctrica | 0,9 kW | Electricidad que absorbe el equipo en condiciones nominales |
| Uso diario | 6 horas | Tiempo estimado de funcionamiento |
| Consumo diario | 5,4 kWh | Energía consumida cada día |
| Consumo mensual | 162 kWh | Estimación para 30 días |
| Coste orientativo | 32,40 € | Con un precio de 0,20 €/kWh |
Yo recomiendo repetir la operación con tres escenarios: uso bajo, medio y alto. Por ejemplo, 3, 6 y 10 horas diarias. Así se obtiene un intervalo más honesto que una cifra única, especialmente durante una ola de calor.
Qué papel juegan el SEER y la etiqueta energética
El SEER es el índice de eficiencia energética estacional en refrigeración. Relaciona la cantidad de frío que produce el aire acondicionado con la electricidad que consume durante una temporada completa, teniendo en cuenta distintos niveles de carga y temperatura exterior.La etiqueta energética europea muestra la clase de eficiencia, el SEER, la potencia de diseño en frío y el consumo anual estimado en kWh. La Comisión Europea aclara que esa cifra sirve para comparar modelos bajo unas condiciones normalizadas, no para predecir exactamente la factura de cada vivienda.
| Dato de la etiqueta | Para qué sirve |
|---|---|
| Potencia de diseño en frío | Indica la capacidad de refrigeración necesaria en las condiciones de ensayo |
| SEER | Permite comparar la eficiencia durante la temporada de refrigeración |
| kWh/año | Ofrece una referencia anual con un patrón de uso estandarizado |
| Clase energética | Resume la eficiencia dentro de la escala europea |
Si el fabricante solo proporciona la capacidad frigorífica y el EER, puede hacerse una aproximación de la potencia eléctrica nominal:
Potencia eléctrica aproximada = capacidad de refrigeración en kW ÷ EER
Por ejemplo, un equipo que entrega 3,5 kW de frío y tiene un EER de 3,5 necesitaría aproximadamente 1 kW eléctrico en esas condiciones. Para una previsión anual es preferible utilizar directamente el consumo indicado en la etiqueta o en la base de datos EPREL, porque el SEER contempla el funcionamiento a cargas parciales.
Ejemplos según el tipo de equipo y el uso
Las diferencias entre aparatos pueden ser importantes. La OCU indica que el consumo horario de los equipos domésticos puede moverse aproximadamente entre 0,5 y 1,5 kWh, aunque el resultado cambia según la potencia, la tecnología y las condiciones de la habitación.
| Equipo y escenario | Potencia eléctrica estimada | Uso mensual | Consumo mensual | Coste a 0,20 €/kWh |
|---|---|---|---|---|
| Split pequeño, uso moderado | 0,6 kW | 4 h × 30 días | 72 kWh | 14,40 € |
| Split de 3,5 kW, uso medio | 0,9 kW | 6 h × 30 días | 162 kWh | 32,40 € |
| Equipo potente, uso intenso | 1,3 kW | 8 h × 30 días | 312 kWh | 62,40 € |
| Aire portátil | 1,2 kW | 6 h × 30 días | 216 kWh | 43,20 € |
Estos números son útiles para hacerse una idea, pero no deben interpretarse como una tarifa universal. Un portátil puede consumir más que un split equivalente porque suele tener menor eficiencia y pierde rendimiento al evacuar el aire caliente por el tubo.
También conviene revisar el consumo anual de la etiqueta. El reglamento europeo utiliza un patrón de referencia de 350 horas anuales en modo refrigeración para muchos equipos fijos, de modo que esa cifra puede quedar corta si el aparato funciona varias horas cada día durante todo el verano.
Por qué el consumo real cambia tanto
La potencia nominal es una referencia, no una promesa de que el compresor vaya a trabajar siempre al máximo. Cuando la habitación alcanza la temperatura seleccionada, un sistema inverter reduce su régimen y el consumo medio puede ser claramente inferior al nominal.
La diferencia se nota especialmente entre una habitación bien aislada y otra con grandes ventanales sin protección solar. La orientación sur, las persianas abiertas, las infiltraciones de aire y el número de personas dentro aumentan la carga térmica, es decir, el calor que el equipo debe extraer.
La temperatura elegida también pesa. Ajustar el termostato a 26 ºC suele exigir menos trabajo que intentar mantener 21 o 22 ºC cuando en el exterior hay más de 35 ºC. Cada grado de diferencia entre el interior y la calle puede aumentar la demanda, aunque no existe un porcentaje fijo aplicable a todas las viviendas.
El mantenimiento completa la fotografía. Filtros sucios, batería exterior obstruida o falta de refrigerante pueden alargar el funcionamiento del compresor y elevar el consumo. La falta de gas no debe “solucionarse” añadiendo refrigerante sin comprobar antes si existe una fuga.
Errores habituales al estimar el gasto
- Usar la potencia frigorífica como consumo. Los 2,5 o 3,5 kW anunciados suelen describir la capacidad de enfriamiento, no la electricidad absorbida.
- Multiplicar por 24 horas. Que el aparato esté encendido no significa que el compresor funcione a plena potencia todo el día.
- Tomar el SEER como consumo instantáneo. Es un índice estacional para comparar eficiencia, no los kW que consume cada hora.
- Ignorar el modo de funcionamiento. Deshumidificación, calefacción y ventilación pueden tener consumos diferentes.
- Calcular el coste con el precio medio de internet. La cifra válida es la de tu contrato y tu periodo de facturación.
El error que más veo es el primero. Una máquina de 3,5 kW no está gastando necesariamente 3,5 kWh cada hora. Antes de hacer cualquier cuenta, hay que buscar la línea que diga potencia absorbida o consultar el consumo horario del fabricante.
Cómo reducir el consumo sin pasar calor
La medida con mejor relación entre coste y resultado suele ser mantener el espacio protegido del sol. Bajar persianas, cerrar cortinas en las horas de mayor radiación y ventilar por la noche reduce la cantidad de calor que el equipo debe retirar.
- Programa una temperatura de 25 o 26 ºC y evita cambios extremos.
- Limpia los filtros cada dos o cuatro semanas durante el periodo de uso intenso.
- Mantén despejada la unidad exterior para que pueda expulsar el calor.
- Utiliza el modo “eco” o la programación horaria cuando realmente reduzca horas de funcionamiento.
- Revisa puertas y ventanas si el aire frío se escapa con facilidad.
- Compara el consumo anual y el SEER antes de comprar un aparato nuevo.
El modo eco no hace milagros si la vivienda recibe sol directo durante toda la tarde. En mi experiencia, la sombra y el aislamiento suelen influir más que perseguir una función del mando que apenas se utiliza. Un equipo bien dimensionado, además, trabaja con más estabilidad que uno demasiado pequeño obligado a funcionar continuamente.
Si quieres conocer el dato real de tu casa, un medidor de consumo conectado al enchufe puede servir en equipos portátiles o monofásicos compatibles. En un split fijo, la opción más fiable es revisar el contador eléctrico antes y después de un periodo de uso comparable, procurando que no funcionen otros aparatos de gran potencia durante la prueba.
La cifra que conviene guardar antes del próximo verano
Para una estimación rápida, anota tres datos: potencia eléctrica en kW, horas medias de funcionamiento y precio del kWh. Multiplica los dos primeros para obtener el consumo diario, extiéndelo a los días del mes y aplica después el precio de tu tarifa.
Si vas a comprar un equipo, da prioridad a la etiqueta, al consumo anual y al SEER, pero revisa también el aislamiento de la habitación y el tamaño del aparato. La mejor decisión no es instalar la máquina más potente, sino elegir una que cubra la demanda sin sobredimensionarla y utilizarla con una temperatura razonable.