Un aparato de aire acondicionado puede enfriar durante años, pero su refrigerante no es un detalle menor: influye en el impacto climático, el mantenimiento y hasta en la legalidad de una instalación. Explico qué gases se utilizan, qué exige la normativa vigente en España en 2026, cuándo deben hacerse controles de fugas y qué conviene revisar antes de comprar o reparar un equipo.
Las reglas que conviene conocer antes de instalar o reparar un equipo
- R32 y R410A son refrigerantes habituales, pero no tienen el mismo potencial de calentamiento.
- La instalación, carga, recuperación y desmontaje deben realizarlos profesionales certificados.
- Los controles de fugas empiezan, como regla general, desde 5 toneladas equivalentes de CO₂.
- Desde 2026 no se pueden utilizar gases con un PCA igual o superior a 2.500 para mantener o reparar aire acondicionado.
- Al comprar un split precargado no herméticamente sellado, el comprador debe acreditar la instalación profesional en un plazo máximo de un año.

Qué gases se utilizan en el aire acondicionado doméstico
Los llamados gases fluorados son refrigerantes que contienen compuestos como los hidrofluorocarburos. Su función es transportar el calor dentro del circuito frigorífico, pero una fuga puede tener un efecto climático muy superior al de la misma cantidad de dióxido de carbono. Por eso la normativa utiliza el potencial de calentamiento atmosférico, o PCA, para medir su impacto.En una vivienda española es frecuente encontrar equipos antiguos con R410A y modelos más recientes con R32. El primero tiene un PCA aproximado de 2.088, mientras que el R32 se sitúa en 675. Esto no significa que el R32 sea inocuo, pero sí que una fuga de la misma cantidad tiene un impacto climático menor.
| Refrigerante | ¿Es fluorado? | PCA aproximado | Qué significa para el usuario |
|---|---|---|---|
| R410A | Sí | 2.088 | Está presente en muchos equipos anteriores y tiene un impacto climático elevado. |
| R32 | Sí | 675 | Reduce el impacto frente al R410A, aunque es ligeramente inflamable y requiere una instalación adecuada. |
| R290, propano | No | Muy bajo | Es una alternativa eficiente, pero exige respetar límites de carga y medidas de seguridad. |
| R744, dióxido de carbono | No | 1 | Se utiliza sobre todo en aplicaciones específicas, no como sustituto habitual en cualquier split doméstico. |
Yo no elegiría un aparato únicamente por el nombre del gas. También cuentan la eficiencia estacional, el nivel sonoro, la disponibilidad de repuestos y la calidad de la instalación. Además, no se puede cambiar R410A por R32 o R290 sin más, porque cada equipo está diseñado para un refrigerante, una presión y unas condiciones de seguridad concretas.
Qué normativa se aplica en España en 2026
El marco principal combina el Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados y el Real Decreto 115/2017, junto con las normas españolas de seguridad frigorífica y de instalaciones térmicas en edificios. La regulación europea limita progresivamente los refrigerantes con mayor PCA, mientras que la norma española concreta quién puede manipularlos y cómo debe comercializarse el equipo.
Para el propietario de una vivienda, la consecuencia más importante es sencilla. La instalación, el mantenimiento, la reparación, la carga de refrigerante, la recuperación y el desmontaje de un aparato que contenga gas fluorado deben quedar en manos de una empresa habilitada con personal certificado.
La venta del equipo no sustituye a la instalación profesional
Los equipos precargados que no están herméticamente sellados, como muchos sistemas split, solo pueden venderse al usuario final cuando se demuestra que serán instalados por una empresa habilitada. El vendedor debe entregar la documentación correspondiente y el comprador tiene que remitir la acreditación de la instalación en un plazo máximo de un año.El propietario debe conservar su copia durante cinco años. En la práctica, conviene guardar también la factura, el modelo del aparato, la cantidad y tipo de refrigerante, el número de certificado de la empresa y cualquier parte de reparación. Esa documentación facilita una futura venta, una inspección o una reclamación por una fuga repetida.
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La etiqueta contiene información útil
La etiqueta debe indicar que el equipo contiene gases fluorados o que depende de ellos para funcionar. También debe mostrar el tipo de refrigerante, la cantidad en kilogramos, el PCA y la cantidad expresada en toneladas equivalentes de CO₂ cuando corresponda.
Antes de aceptar una reparación, yo comprobaría la placa del fabricante y pediría que el técnico explique qué gas se ha añadido y cuánto. Rellenar el circuito “a ojo” sin localizar la causa de la pérdida es una mala práctica técnica y ambiental.
Cuándo es obligatorio controlar las fugas
El control periódico no depende solo de que el aparato sea grande o pequeño, sino de la cantidad de refrigerante multiplicada por su PCA. La obligación general comienza en 5 toneladas equivalentes de CO₂ para los gases fluorados incluidos en el anexo correspondiente de la norma europea.
Por ejemplo, un equipo con 2,4 kg de R410A se acerca a 5 toneladas equivalentes de CO₂. En cambio, harían falta aproximadamente 7,4 kg de R32 para alcanzar ese mismo umbral. Son cálculos orientativos, porque siempre debe utilizarse la carga real indicada en la etiqueta o en el registro del equipo.
| Carga del aparato | Sin detector automático | Con sistema de detección de fugas |
|---|---|---|
| Entre 5 y menos de 50 t de CO₂ equivalente | Control al menos cada 12 meses | Control al menos cada 24 meses |
| Entre 50 y menos de 500 t de CO₂ equivalente | Control al menos cada 6 meses | Control al menos cada 12 meses |
| 500 t de CO₂ equivalente o más | Control al menos cada 3 meses | Control al menos cada 6 meses |
Cuando se detecta una fuga, la solución correcta no es añadir refrigerante y dar el trabajo por terminado. Primero hay que reparar el punto de pérdida, comprobar la estanqueidad y dejar constancia de la intervención en el registro del equipo cuando resulte obligatorio.
Qué debe hacer el propietario durante una instalación o reparación
La parte más útil de la normativa es convertirla en una pequeña rutina de comprobación. No hace falta que el propietario conozca el funcionamiento completo del ciclo frigorífico, pero sí debe saber qué documentos y trabajos puede exigir.
- Revisar la etiqueta para identificar el refrigerante, la carga y el PCA.
- Contratar una empresa habilitada que disponga de personal certificado para ese tipo de equipo.
- Solicitar una instalación con prueba de estanqueidad, vacío del circuito y carga según las especificaciones del fabricante.
- Pedir factura o parte de trabajo con el gas utilizado, la cantidad añadida y la causa de la intervención.
- Conservar la documentación de compra e instalación durante al menos cinco años.
- Si el equipo se retira, exigir la recuperación del refrigerante y no liberar el contenido a la atmósfera.
Hay una señal de alarma bastante clara. Si una empresa propone abrir una botella, conectar una manguera y “meter un poco de gas” sin buscar la fuga, yo pediría una segunda opinión. El aire puede volver a enfriar durante unas semanas, pero el problema seguirá dentro del circuito y el gasto se repetirá.
También conviene diferenciar el mantenimiento habitual de la manipulación del refrigerante. Limpiar filtros, revisar desagües y limpiar la unidad exterior no equivale a cargar gas. Sin embargo, si se abre el circuito frigorífico, entran en juego las exigencias de certificación y recuperación.
Qué equipos conviene comprar ante las nuevas prohibiciones
La normativa no obliga a retirar de inmediato todos los aparatos antiguos que todavía funcionan. El cambio afecta sobre todo a los equipos nuevos que se ponen en el mercado y a los refrigerantes permitidos durante determinadas operaciones de mantenimiento.
Desde el 1 de enero de 2026, está prohibido utilizar gases fluorados con un PCA igual o superior a 2.500 para mantener o reparar equipos de aire acondicionado y bombas de calor. Existe una excepción transitoria para gases reciclados o regenerados destinados a equipos existentes, bajo condiciones específicas y hasta 2032.
Para comprar un aparato nuevo, las fechas más relevantes son estas:
- Desde 2025, los sistemas split simples con menos de 3 kg no pueden ponerse en el mercado si utilizan un gas con PCA igual o superior a 750, salvo excepciones de seguridad.
- Desde 2027, se endurecen las restricciones para sistemas partidos aire-aire de hasta 12 kW con gases fluorados de PCA igual o superior a 150.
- Las excepciones relacionadas con la seguridad no son una autorización general. Deben justificarse por las características del equipo y del lugar de instalación.
Por eso, para una vivienda, suele tener sentido buscar un modelo nuevo con R32 o un refrigerante de muy bajo PCA, siempre que el fabricante y la normativa de seguridad lo contemplen. En equipos con R290, por ejemplo, la inflamabilidad exige respetar la carga máxima, la ventilación y las distancias previstas. No es un refrigerante para improvisar conversiones.
Mi criterio sería mirar primero la etiqueta energética y la compatibilidad con la estancia, y después el refrigerante. Un aparato eficiente, bien dimensionado y correctamente instalado puede reducir más el consumo real que cambiar a un gas aparentemente mejor en un equipo sobredimensionado o mal mantenido.
Una comprobación sencilla evita problemas con el refrigerante
Antes de comprar o reparar, anota el modelo del equipo y fotografía su etiqueta. Con esos datos se puede saber qué refrigerante utiliza, calcular sus toneladas equivalentes de CO₂ y comprobar si la reparación propuesta encaja con las reglas vigentes.
La idea esencial es que el gas no se trata como un consumible cualquiera. Una fuga debe repararse, el refrigerante debe recuperarse y la intervención debe quedar documentada. Si la instalación es antigua, puede ser más razonable comparar el coste de una reparación con el de sustituir el equipo por uno de menor PCA y mejor eficiencia.
Así se evitan sanciones, recargas repetidas y emisiones innecesarias, y además se obtiene una instalación más preparada para las restricciones que seguirán entrando en vigor en los próximos años.