Cuando el calor aprieta, no basta con bajar el aire acondicionado al mínimo. La temperatura ideal en casa en verano debe equilibrar confort, consumo y salud, teniendo en cuenta la humedad, la orientación de las ventanas y el aislamiento. Aquí encontrarás valores concretos, ajustes para cada estancia, formas de ahorrar y errores que conviene evitar.
La clave está en mantener un ambiente fresco y estable
- 24-26 °C suele ser el rango más equilibrado para una vivienda en verano.
- Una humedad relativa de 45-60 % mejora la sensación de confort.
- Conviene evitar diferencias superiores a 10 °C entre el interior y el exterior.
- Bajar el termostato a 18-20 °C no enfría más rápido, pero sí aumenta el consumo.
- Persianas, ventilación nocturna y buen mantenimiento pueden reducir mucho el trabajo del equipo.

Qué temperatura poner en casa durante el verano
Para la mayoría de los hogares en España, yo empezaría con el termostato entre 24 y 26 °C. Ese rango suele ofrecer una sensación agradable sin crear un contraste excesivo al salir a la calle ni disparar el consumo eléctrico.
El IDAE relaciona el confort térmico de verano con valores próximos a 23-25 °C y una humedad moderada. En una vivienda real, sin embargo, no existe una cifra perfecta para todos. Una persona mayor, un bebé, alguien que trabaja sentado o una casa muy húmeda pueden necesitar ajustes diferentes.
Mi recomendación práctica es sencilla. Empieza en 26 °C, espera entre 30 y 60 minutos y baja a 25 °C solo si sigues teniendo calor. Muchas veces el problema no es que falten grados, sino que el aire no circula bien o la humedad es demasiado alta.
La diferencia con el exterior también importa
Si fuera hay 36 °C, programar el aparato a 25 °C supone una diferencia de 11 grados. No es necesariamente peligroso, pero sí exige más trabajo al compresor y puede resultar incómodo al entrar y salir varias veces al día. La OCU recuerda que cada grado de refrigeración adicional puede elevar de forma apreciable el coste de funcionamiento, aunque el porcentaje exacto depende del equipo y de la vivienda.
Una diferencia interior-exterior de aproximadamente 8-10 °C suele ser un punto razonable. Durante una ola de calor, la prioridad es protegerse, sobre todo si hay personas vulnerables, pero no hace falta convertir el salón en una cámara frigorífica.
Cómo influyen la humedad, la estancia y la hora del día
La temperatura que marca el mando no cuenta toda la historia. La humedad relativa indica cuánto vapor de agua contiene el aire y puede hacer que 25 °C se sientan agradables o sofocantes. En zonas costeras, como Valencia, Barcelona o Málaga, a menudo conviene usar el modo deshumidificación antes que bajar varios grados el termostato.
Un ambiente interior cercano al 45-60 % de humedad suele resultar más confortable. Si la humedad permanece por encima del 65-70 %, pueden aparecer sensación pegajosa, malos olores y más riesgo de moho en paredes frías o con poca ventilación.
| Estancia o situación | Rango orientativo | Ajuste práctico |
|---|---|---|
| Salón y zonas de uso habitual | 24-26 °C | Usar ventilador para repartir el aire |
| Dormitorio por la noche | 24-25 °C | Activar modo noche y evitar el chorro directo |
| Habitación infantil | 24-26 °C | Controlar corrientes y humedad |
| Trabajo sentado | 24-25 °C | Mantener una temperatura estable |
| Ejercicio en casa | 23-25 °C | Ventilar y evitar enfriarse bruscamente después |
Por la noche, yo prefiero enfriar el dormitorio un rato antes de acostarme y dejar que el equipo funcione con una consigna estable. El modo sleep o noche suele subir ligeramente la temperatura de forma progresiva y reduce ruido y consumo.
Cómo usar el aire acondicionado sin pagar de más
El aire acondicionado trabaja mejor cuando la vivienda ya está protegida del calor. Antes de encenderlo, cierro persianas y ventanas orientadas al sol, especialmente las de fachada oeste, y mantengo cerradas las puertas de las habitaciones que no necesito climatizar.
También conviene encenderlo antes de que la casa alcance temperaturas extremas. Si las paredes, el suelo y los muebles han acumulado calor durante horas, el equipo tardará más en recuperar el confort. Mantener una consigna de 25 o 26 °C de forma estable suele ser más sensato que alternar entre 18 °C y apagados constantes.
- Limpia los filtros cada dos o cuatro semanas durante los meses de uso intenso.
- Coloca las lamas para que el aire se distribuya por la habitación, no directamente sobre el sofá o la cama.
- Utiliza un ventilador de techo o de pie para mejorar la sensación térmica y repartir el aire frío.
- Evita abrir ventanas mientras el equipo está funcionando, salvo para una ventilación breve.
- Programa el apagado cuando la vivienda quede vacía durante varias horas.
- Revisa el desagüe y la unidad exterior si aparecen goteos, malos olores o pérdida de rendimiento.
Un ventilador no baja realmente la temperatura del aire, pero sí aumenta la evaporación del sudor y puede hacer que el ambiente se perciba entre 3 y 5 °C más fresco. Por eso resulta muy útil combinado con el aire acondicionado a 25 o 26 °C.
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El modo deshumidificación no siempre es la mejor opción
El modo “dry” puede ser útil en días húmedos y no demasiado calurosos. Si la temperatura exterior es muy alta, normalmente interesa más el modo refrigeración, porque el deshumidificador puede tardar demasiado en enfriar la estancia.
En mi opinión, el error más frecuente consiste en utilizar el modo automático sin comprobar qué está haciendo el aparato. Durante varios días de calor intenso, conviene revisar la temperatura real con un termómetro independiente y no fiarse únicamente del sensor situado junto a la unidad interior.
Qué hacer si no tienes aire acondicionado
No todas las viviendas necesitan instalar un sistema completo. En noches frescas, la ventilación cruzada puede renovar el aire en pocos minutos. Abre dos ventanas opuestas durante la madrugada o a primera hora y ciérralas antes de que suba la temperatura exterior.
Durante el día, las persianas y los toldos son más eficaces que las cortinas finas. El objetivo es detener la radiación solar antes de que atraviese el cristal. En una habitación muy expuesta, un estor exterior puede marcar más diferencia que un ventilador potente.
| Solución | Cuándo funciona mejor | Limitación principal |
|---|---|---|
| Ventilador | Con temperaturas moderadas y personas presentes | No reduce la temperatura real de la habitación |
| Ventilación nocturna | Cuando el exterior baja por debajo de la temperatura interior | No sirve si las noches siguen siendo muy calurosas |
| Aire acondicionado portátil | Uso ocasional o vivienda alquilada | Hace más ruido y suele ser menos eficiente |
| Split inverter | Uso frecuente en una estancia concreta | Requiere instalación y mantenimiento |
| Bomba de calor reversible | Viviendas que necesitan climatización todo el año | La inversión inicial suele ser mayor |
El aire acondicionado portátil puede resolver una urgencia, pero no siempre es la opción más económica a largo plazo. La salida del tubo debe quedar bien sellada y, aun así, estos aparatos suelen tener más ruido y menor eficiencia que un split inverter correctamente dimensionado.
Errores que empeoran el confort y la factura
Bajar el termostato a 19 °C al llegar acalorado es una reacción comprensible, pero no acelera el enfriamiento de la vivienda. El equipo funciona a su máxima capacidad hasta alcanzar la consigna, así que marcar 19 °C en lugar de 25 °C solo hace que siga trabajando durante más tiempo.
Tampoco recomiendo colocar la unidad interior en un rincón cerrado o taparla con muebles. El sensor puede detectar una temperatura distinta a la del resto de la habitación y el aire no se repartirá correctamente. La instalación y la potencia deben adaptarse a los metros cuadrados, la altura, el aislamiento y la exposición solar.
- Filtrar demasiado tarde puede reducir el caudal de aire y aumentar el consumo.
- Dejar puertas y ventanas abiertas obliga al aparato a refrigerar continuamente aire caliente y húmedo.
- Dirigir el chorro a la cama puede provocar sequedad, molestias musculares o irritación, aunque no sea la causa directa de un resfriado.
- Ignorar la humedad hace que se baje más la temperatura de lo necesario.
- Elegir un equipo sobredimensionado puede provocar ciclos cortos, peor deshumidificación y un confort irregular.
Cuando hay bebés, personas mayores o alguien con problemas respiratorios, evitaré tanto el calor excesivo como los cambios bruscos. En episodios de temperaturas extremas, las recomendaciones del Ministerio de Sanidad deben tener prioridad sobre el ahorro, especialmente durante las horas más calurosas.
La mejor configuración depende más de la vivienda de lo que parece
Como punto de partida, mantendría la casa entre 24 y 26 °C, controlaría la humedad, bloquearía el sol directo y usaría ventiladores para mover el aire. Si la vivienda sigue siendo incómoda con esos valores, antes de bajar el termostato revisaría filtros, sellados, orientación de las ventanas y estado del aislamiento.
Una casa bien protegida puede sentirse fresca con menos horas de climatización. En cambio, un piso con ventanas soleadas, persianas deficientes y filtraciones de aire puede consumir mucho incluso con un equipo moderno. Ahí es donde una mejora sencilla, como instalar burletes o un toldo, suele tener más efecto que perseguir un grado menos en el mando.
La temperatura adecuada no es la más baja que permite el aparato, sino la que mantiene el confort de forma estable sin castigar la salud ni la factura. En la mayoría de los hogares españoles, 25 °C, humedad controlada y protección solar forman una combinación práctica y equilibrada para pasar el verano.