Salida de humos de cocina, qué exige la normativa

Chimenea de ladrillo con tapa negra, bajo un cielo nublado. Texto: "Normativa salida de humos en viviendas".

Escrito por

Margarita Irizarry

Publicado el

3 ago 2026

Índice

Una campana extractora puede parecer una instalación sencilla, pero en un piso no basta con abrir un agujero en la fachada y conectar un tubo. La normativa española exige diferenciar la ventilación general de la vivienda, la extracción específica de la zona de cocción y, cuando existe gas o una potencia elevada, las condiciones de seguridad contra incendios. Aquí explico qué debe cumplir la salida de humos, cuándo puede compartir conducto, qué errores suelen provocar problemas y cómo revisar una instalación antes de empezar la obra.

Las reglas que determinan si una extracción doméstica está bien planteada

  • 50 l/s es el caudal mínimo exigido para la extracción específica de la zona de cocción.
  • La campana debe conectarse a un conducto independiente de la ventilación general de la vivienda.
  • Las bocas de expulsión deben situarse, con carácter general, en la cubierta y a 3 m de entradas de aire, ventanas y zonas habituales de estancia.
  • Un conducto compartido necesita válvulas antirrevoco o un sistema equivalente.
  • La salida a fachada no se debe dar por válida sin revisar la ordenanza municipal, el proyecto y la comunidad de propietarios.

Qué normativa se aplica a la salida de humos de una cocina doméstica

La referencia principal es el Documento Básico HS 3 del Código Técnico de la Edificación, dedicado a la calidad del aire interior. Su objetivo no es solo sacar el olor de la cocina, sino evitar que vapores, grasas y contaminantes terminen acumulándose en la vivienda o regresen desde otras plantas.

El sistema tiene dos partes que a menudo se mezclan y no deberían confundirse. Por un lado está la ventilación general, que extrae aire de cocinas, baños y aseos. Por otro, la campana o extractor de cocción, que necesita una extracción mecánica adicional e independiente.

En una vivienda nueva, o en una reforma que modifica de forma relevante la ventilación, esta separación debe quedar resuelta en el proyecto. En edificios existentes puede haber limitaciones físicas, pero eso no convierte automáticamente en legal cualquier solución improvisada. Si no existe un conducto adecuado hasta la cubierta, conviene que un técnico revise las alternativas antes de comprar la campana.

La diferencia entre ventilar y evacuar humos

La ventilación general mantiene un flujo de aire desde las estancias secas, como dormitorios y salón, hacia las húmedas, como cocina y baño. La campana, en cambio, está pensada para capturar los contaminantes justo sobre la placa y expulsarlos con mayor caudal.

Por eso una rejilla de ventilación situada en la pared no sustituye a una campana conectada a conducto. Del mismo modo, una campana en modo recirculación con filtros de carbón puede reducir olores, pero no equivale automáticamente a una extracción real al exterior.

Los requisitos técnicos que debe cumplir la instalación

El CTE establece que la zona de cocción debe disponer de un sistema capaz de extraer como mínimo 50 litros por segundo. Es una cifra equivalente a 180 m³/h, aunque en la práctica la campana debe seleccionarse teniendo en cuenta la longitud del tubo, los codos, el diámetro y las pérdidas de presión.

Ese caudal mínimo no significa que cualquier campana anunciada con 180 m³/h vaya a funcionar correctamente. Una instalación larga, con varios cambios de dirección y un tubo estrecho puede perder mucho rendimiento. En mi experiencia, el problema suele estar más en el recorrido del conducto que en la potencia nominal impresa en la caja del aparato.

El conducto debe ser independiente

La extracción específica de la cocina debe conectarse a un conducto independiente del sistema general de ventilación. Además, ese conducto no debe utilizarse para extraer aire de baños, aseos, trasteros u otros locales de distinto uso.

En algunos edificios existe un conducto colectivo destinado a varias cocinas. Es una solución posible si está diseñado para ello, pero cada extractor debe incorporar una válvula automática antirrevoco o un mecanismo equivalente. Así se evita que los olores y el aire contaminado de una vivienda entren en otra cuando una campana está apagada.

Diámetro, sección y recorrido

En ciertos casos de ventilación mecánica, el DB HS 3 utiliza la relación de 2,5 cm² por cada litro por segundo cuando el conducto discurre junto a un local habitable. Para el mínimo de 50 l/s, el cálculo orientativo sería de 125 cm² de sección. En un tubo circular, esa superficie se aproxima a un diámetro interior de 126 mm, pero el resultado no debe interpretarse como una autorización para instalar cualquier tubo de 125 mm.

El fabricante puede exigir 150 mm o más, especialmente si la campana tiene un caudal elevado. Conviene mantener el recorrido lo más corto y recto posible, evitar reducciones y utilizar curvas suaves. Un tubo flexible muy arrugado suele acumular grasa y ofrece más resistencia que un conducto rígido bien sellado.

La boca de expulsión

La regla general del CTE sitúa las bocas de expulsión en la cubierta del edificio. Además, deben quedar separadas al menos 3 metros de ventanas, puertas exteriores, tomas de aire, aberturas de admisión y espacios donde las personas permanezcan habitualmente, como terrazas o balcones.

La salida debe protegerse frente a la lluvia y ejecutarse con uniones estancas. También debe permitir la limpieza y el mantenimiento del sistema. Sacar el tubo a un patio interior o terminarlo junto a una ventana puede provocar molestias, condensaciones y retorno de olores, aunque la campana aparentemente aspire con fuerza.

Cuándo la salida a fachada puede causar problemas

La descarga directa por fachada es uno de los puntos que más dudas genera. Para una vivienda existente puede parecer la solución más sencilla, pero no se puede considerar válida solo porque técnicamente sea posible. Pueden intervenir el CTE, la ordenanza municipal, las normas de la comunidad de propietarios y las condiciones de la propia fachada.

En obra nueva, la referencia general favorece la expulsión por cubierta. En una reforma, el ayuntamiento puede admitir una solución distinta en determinados supuestos o exigir una justificación técnica. También puede prohibir que el tubo altere la composición de la fachada, cause molestias a otros vecinos o sobresalga de forma visible.

La comunidad de propietarios también cuenta

La fachada, la cubierta, los patios comunitarios y muchos patinillos tienen consideración de elementos comunes. Si la obra necesita perforarlos, instalar una chimenea exterior o utilizar un conducto colectivo, hay que solicitar la autorización correspondiente antes de comenzar.

Yo pediría siempre tres comprobaciones por escrito. La primera es si existe un conducto comunitario previsto para campanas. La segunda es si ese conducto admite conexión individual o exige una válvula concreta. La tercera es si la comunidad tiene normas internas sobre obras en fachada, cubierta y patios.

Un ejemplo práctico

Imaginemos una cocina situada junto a una fachada exterior, en un cuarto piso, sin conducto hasta la cubierta. Conectar la campana directamente al exterior puede ser barato y funcionar bien desde el punto de vista de la aspiración, pero seguiría pendiente de la autorización urbanística y comunitaria. Si la salida queda debajo de una ventana del vecino, además, es probable que genere un conflicto aunque la obra tenga permiso de instalación.

En ese caso conviene comparar tres opciones: crear un conducto vertical hasta cubierta, utilizar un conducto colectivo existente si está preparado para ello o instalar una solución de recirculación como último recurso. La mejor alternativa no es siempre la más potente, sino la que combina cumplimiento, mantenimiento razonable y ausencia de molestias.

Qué cambia si la cocina funciona con gas o tiene mucha potencia

Los vapores de cocción no son lo mismo que los productos de combustión de una cocina, calentador o caldera de gas. Cuando hay aparatos de gas, entra en juego también el Reglamento técnico de combustibles gaseosos, que exige evitar la interacción peligrosa entre la extracción mecánica y la evacuación de los gases de combustión.

Una campana potente puede crear depresión en la cocina. Si existe un aparato de gas de cámara abierta o con tiro natural, esa depresión puede alterar el tiro y favorecer el retorno de gases. Por eso no basta con que el tubo de la campana esté bien instalado. Un instalador habilitado debe comprobar la ventilación del local y la compatibilidad entre ambos sistemas.

Como criterio general, los productos de combustión se evacúan por cubierta. La normativa contempla excepciones para determinados aparatos estancos o de tiro forzado de potencia limitada, pero esas excepciones se refieren al aparato de gas y no deben utilizarse para justificar sin más una salida de humos de cocina por fachada.

El caso de las cocinas de potencia elevada

El DB SI clasifica determinadas cocinas como locales de riesgo especial según la potencia instalada. El umbral empieza cuando la potencia supera 20 kW, con categorías distintas entre más de 20 y 30 kW, entre más de 30 y 50 kW y por encima de 50 kW.

Una cocina doméstica habitual suele estar muy por debajo de esas cifras. Sin embargo, el análisis cambia en viviendas con equipamiento profesional, cocinas comunitarias, alojamientos turísticos de gran capacidad o instalaciones que incorporan varias freidoras y aparatos de alta potencia.

Cuando se aplican las exigencias específicas de seguridad contra incendios, el conducto debe ser exclusivo para cada cocina, disponer de registros de inspección y cumplir requisitos de resistencia al fuego. También se regulan la separación de la campana respecto de materiales combustibles, la limpieza de filtros y las características del ventilador.

Cómo revisar una instalación antes de hacer la obra

Chimenea de ladrillo con tapa negra, bajo un cielo nublado. Texto:

Antes de elegir el modelo de campana, yo seguiría un orden muy sencillo. La mayoría de errores aparecen porque se compra primero el aparato y se intenta encajar después en un edificio que no tiene un recorrido adecuado.

  1. Identificar el conducto disponible. Hay que saber si es individual, colectivo, de ventilación general o exclusivo para campanas.
  2. Comprobar el punto de descarga. Debe verificarse si llega a cubierta y si respeta las distancias respecto de ventanas, tomas de aire y terrazas.
  3. Medir el recorrido. Se anotan longitud, diámetro, número de codos, cambios de sección y posibles obstáculos.
  4. Revisar la compatibilidad con gas. Si existe un aparato de combustión, debe intervenir un profesional habilitado.
  5. Consultar permisos. Hay que confirmar los requisitos del ayuntamiento y de la comunidad antes de abrir rozas o perforar elementos comunes.
  6. Dimensionar el extractor. La capacidad debe superar el mínimo de 50 l/s una vez consideradas las pérdidas del sistema.

También revisaría la posición de la boca de extracción interior. En la ventilación general de la cocina debe situarse cerca del techo, a menos de 200 mm, y separada más de 100 mm de esquinas y rincones verticales. La zona de cocción es el punto más contaminado, por lo que la captación debe quedar próxima a ella.

Una vez terminada la instalación, el mantenimiento no es un detalle menor. El DB HS 3 contempla la limpieza de conductos, aberturas y extractores cada 12 meses, la revisión de filtros cada 6 meses y la comprobación de la estanqueidad aparente de los conductos cada 5 años.

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Los errores que más encarecen la reforma

  • Conectar la campana a la shunt o conducto de ventilación general.
  • Reducir el diámetro porque el tubo no cabe en el falso techo.
  • Usar un tubo flexible largo, con curvas cerradas y sin registros.
  • Dar por legal una salida a fachada sin consultar al ayuntamiento.
  • Olvidar la válvula antirrevoco en un conducto colectivo.
  • Instalar una campana muy potente junto a un aparato de gas sin revisar la depresión.
  • Confundir filtros de carbón con una verdadera evacuación exterior.

La comprobación que evita una obra mal planteada

La decisión correcta empieza por el edificio, no por la campana. Para una vivienda normal, la solución debe ofrecer como mínimo 50 l/s de extracción específica, disponer de un conducto independiente, expulsar el aire de forma segura y respetar las autorizaciones necesarias.

Cuando la salida no llega a cubierta, hay gas, se interviene en fachada o la potencia es elevada, no recomendaría improvisar. Una revisión previa de un técnico o instalador habilitado puede evitar una obra que después haya que desmontar, problemas de olores entre vecinos o una instalación incompatible con la ventilación y la seguridad del edificio.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

La extracción específica de la zona de cocción debe ser independiente de la ventilación general de la vivienda y alcanzar al menos 50 l/s, equivalentes a 180 m³/h. No debe conectarse al conducto de baños, aseos u otros locales.

Solo si existe un conducto colectivo diseñado para varias cocinas. Cada extractor debe incorporar una válvula automática antirrevoco o un sistema equivalente para evitar el retorno de olores y aire contaminado entre viviendas.

La regla general sitúa la expulsión en la cubierta, a una distancia mínima de 3 metros de ventanas, puertas, tomas de aire y zonas habituales de estancia. Una salida a fachada requiere revisar el CTE, la ordenanza municipal, el proyecto y la autorización de la comunidad de propietarios.

Una campana potente puede generar depresión y alterar el tiro de aparatos de gas de cámara abierta, por lo que un instalador habilitado debe comprobar la compatibilidad. Si la potencia supera 20 kW, también pueden aplicarse requisitos específicos de seguridad contra incendios, como conducto exclusivo, registros y resistencia al fuego.

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Margarita Irizarry

Margarita Irizarry

Soy Margarita Irizarry y mi recorrido en el mundo del hogar, abarcando reformas, equipamiento y eficiencia, suma ya 9 años de experiencia. Desde siempre me ha fascinado cómo cada detalle en una casa puede impactar en nuestro día a día, y mi objetivo es desgranar esos aspectos para que resulten claros y accesibles. Me dedico a investigar a fondo, contrastar información y presentarla de manera que cualquiera pueda entenderla, ya sea sobre cómo mejorar la eficiencia energética de tu hogar o sobre las últimas tendencias en equipamiento. Mi compromiso es ofrecerte contenidos útiles, precisos y siempre al día para que tomes las mejores decisiones para tu espacio.

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