Cuando llega el frío y la bomba de calor tarda más en calentar, consume demasiado o empieza a gotear, casi siempre hay una causa que se podía detectar antes. Un buen mantenimiento de la bomba de calor combina limpieza, comprobaciones de seguridad y revisión del circuito frigorífico o hidráulico. Aquí explico qué puedes hacer en casa, qué debe revisar un técnico, cada cuánto conviene hacerlo y cuánto puede costar en España.
Las claves para conservar el rendimiento y evitar averías
- Limpia los filtros cada 2-4 semanas durante los periodos de uso frecuente.
- Retira hojas y polvo de la unidad exterior sin doblar las aletas del intercambiador.
- Encarga una revisión profesional cada 1 o 2 años, según el tipo de equipo, su potencia y el uso.
- Una revisión doméstica suele costar entre 100 y 180 euros; una aerotermia completa puede subir a 150-300 euros.
- No manipules el refrigerante ni abras la parte eléctrica si no tienes la cualificación necesaria.

Qué incluye realmente el mantenimiento de una bomba de calor
Una bomba de calor no quema combustible, por eso necesita menos cuidados que una caldera de gas o gasóleo. Eso no significa que sea un equipo sin mantenimiento. Los filtros sucios, un desagüe obstruido o una unidad exterior bloqueada reducen el intercambio de calor y obligan al compresor a trabajar durante más tiempo.
Yo separo el trabajo en cuatro áreas. La primera es la limpieza del aire, que afecta directamente al caudal y a la calidad del ambiente. La segunda corresponde al circuito frigorífico, donde circula el refrigerante y se produce la transferencia de calor. La tercera es el circuito hidráulico en los sistemas de aerotermia aire-agua, y la cuarta incluye controles eléctricos, sensores, ventiladores y protecciones.
| Zona revisada | Qué se comprueba | Por qué importa |
|---|---|---|
| Unidad interior | Filtros, turbina, batería, bandeja y desagüe | Evita malos olores, pérdida de caudal y goteos |
| Unidad exterior | Intercambiador, ventilador, vibraciones y obstáculos | Mejora el intercambio de calor y reduce el esfuerzo del compresor |
| Circuito frigorífico | Presiones, temperaturas y posibles fugas | Permite detectar falta de refrigerante y fallos de rendimiento |
| Circuito hidráulico | Presión, filtros, bombas, purgadores y vaso de expansión | Garantiza que el agua llegue correctamente a radiadores o suelo radiante |
| Parte eléctrica | Conexiones, consumos, protecciones y códigos de error | Reduce el riesgo de averías y fallos de seguridad |
El fabricante siempre debe tener la última palabra sobre productos, accesos y periodicidades. El IDAE también insiste en que la limpieza de filtros y el uso correcto del sistema son medidas sencillas con un efecto directo sobre la eficiencia. En mi experiencia, la suciedad acumulada es una causa mucho más habitual de bajo rendimiento que una avería grave.
Las tareas que puedes hacer sin llamar a un técnico
Limpiar los filtros de aire
Apaga el equipo, abre la tapa de la unidad interior y extrae los filtros siguiendo las indicaciones del manual. Puedes aspirar el polvo o lavarlos con agua templada si el fabricante lo permite, pero deben quedar completamente secos antes de volver a colocarlos.
En una vivienda con uso diario, mascotas, obras cercanas o personas alérgicas, los revisaría cada dos o cuatro semanas. Si la bomba se utiliza de forma puntual, puede bastar con una limpieza mensual o bimensual. Un filtro colmatado suele provocar menos aire, más ruido y un consumo eléctrico innecesario.
Dejar libre la unidad exterior
La unidad exterior necesita espacio para tomar y expulsar aire. Retira hojas, polvo, pelusas y vegetación de los alrededores, dejando aproximadamente 30 centímetros libres en los laterales cuando la instalación lo permita. No cubras el equipo durante el invierno mientras está funcionando, porque puedes dificultar la ventilación.
Las aletas del intercambiador son delicadas. Si están llenas de polvo, puedes utilizar un cepillo suave o una limpieza ligera, siempre con el equipo desconectado y sin doblarlas. No recomiendo aplicar agua a presión, ya que puede deformar las aletas o introducir humedad en componentes eléctricos.
Comprobar desagües y señales visibles
Observa si aparece agua en lugares donde antes no la había, si el desagüe desprende mal olor o si se forman charcos alrededor de la unidad. En los equipos aire-aire, el agua durante la refrigeración suele proceder de la condensación; durante la calefacción, el desescarche de la unidad exterior también puede generar agua y no siempre indica una avería.
Lo que sí debería hacerte parar el equipo es una combinación de goteo interior, olor a quemado, ruido metálico o disparo repetido del diferencial. En esos casos, no basta con limpiar los filtros. Conviene desconectar la instalación y pedir un diagnóstico.
Qué debe revisar un profesional y con qué frecuencia
Una revisión seria no consiste en pasar un paño por la carcasa. El técnico debe medir temperaturas de impulsión y retorno, revisar presiones cuando corresponda, comprobar el consumo eléctrico y verificar que el compresor, el ventilador y el sistema de desescarche trabajan dentro de sus valores normales.
En una aerotermia aire-agua hay más elementos que controlar. La revisión puede incluir el filtro del circuito hidráulico, la presión de agua, el vaso de expansión, la bomba de circulación, los purgadores y el depósito de ACS. Si la vivienda tiene suelo radiante, también interesa comprobar que los circuitos estén equilibrados y que no haya aire en la instalación.
| Tipo de equipo | Frecuencia práctica | Momento recomendable |
|---|---|---|
| Bomba de calor aire-aire usada solo en verano | Una revisión profesional al año | Antes de la temporada de refrigeración |
| Equipo aire-aire usado para frío y calefacción | Una revisión anual o cada dos años si el uso es moderado | Antes del periodo de mayor uso |
| Aerotermia aire-agua doméstica | Según el fabricante, normalmente cada 1-2 años | Antes del invierno |
| Instalaciones de mayor potencia | Según potencia, uso y programa del RITE | Lo fija el programa de mantenimiento |
En España, el RITE establece periodicidades mínimas según la potencia, el tipo de instalación y el uso del edificio. Para equipos domésticos habituales de hasta 12 kW aparecen referencias de hasta cuatro años para determinadas instalaciones, mientras que entre 12 y 70 kW el intervalo puede reducirse a dos años. No conviene interpretar esa tabla como una invitación a esperar siempre al máximo: el manual del fabricante y las condiciones reales de uso pueden exigir revisiones más frecuentes.
Tampoco hay que confundir el mantenimiento preventivo con una inspección reglamentaria. La primera busca conservar el equipo y detectar problemas; la segunda responde a una obligación técnica que puede depender de la potencia y de las características de la instalación.
Fugas, desescarche y otros problemas que no debes ignorar
Cuando falta refrigerante
Una bomba de calor no debería “gastar” refrigerante de forma normal. Si la carga ha bajado, normalmente existe una fuga o se ha producido una intervención incorrecta. Añadir gas sin localizar el origen puede mejorar el rendimiento durante un tiempo, pero no resuelve el problema y puede encarecer la reparación.
La búsqueda de fugas, la recuperación del refrigerante y la recarga corresponden a personal habilitado. Yo desconfiaría de cualquier servicio que ofrezca una recarga rápida sin medir temperaturas, revisar conexiones y explicar por qué se ha perdido la carga.
Cuando aparece hielo en la unidad exterior
Una fina capa de escarcha puede aparecer en determinadas condiciones y desaparecer durante el ciclo automático de desescarche. El problema surge cuando el hielo permanece, crece rápidamente o el equipo deja de aportar calor. Las causas pueden ser filtros sucios, falta de caudal de aire, ventilador defectuoso, sensores dañados o refrigerante insuficiente.
No retires el hielo con objetos punzantes ni viertas agua hirviendo. Puedes dañar el intercambiador o provocar un choque térmico. Si el desescarche se repite continuamente o dura demasiado, hace falta una comprobación técnica.
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Cuando la calefacción funciona, pero consume demasiado
Un consumo elevado no siempre significa que la bomba esté averiada. También influyen una temperatura de impulsión demasiado alta, una vivienda mal aislada, puertas abiertas, radiadores desequilibrados o una tarifa eléctrica poco adecuada. En sistemas aire-agua, trabajar con temperaturas moderadas suele favorecer la eficiencia, especialmente con suelo radiante.
La comparación más útil es observar el comportamiento en condiciones parecidas. Si antes alcanzaba la temperatura programada en una hora y ahora necesita dos, produce aire tibio o realiza muchos ciclos cortos, hay una señal clara de que conviene revisar el sistema.
Cuánto cuesta y cómo elegir un servicio de mantenimiento
En España, una limpieza y revisión básica de un equipo doméstico suele moverse aproximadamente entre 60 y 150 euros, según la ciudad, el número de unidades y lo que incluya la visita. Para una aerotermia aire-agua con circuito hidráulico, depósito de ACS y más puntos de control, el precio habitual puede situarse entre 150 y 300 euros.
| Servicio | Precio orientativo | Qué debería incluir |
|---|---|---|
| Limpieza básica de un split | 60-100 € | Filtros, batería, desagüe y revisión visual |
| Revisión completa de aire-aire | 100-180 € | Limpieza, temperaturas, consumo, ventilación y comprobación de funcionamiento |
| Mantenimiento de aerotermia | 150-300 € | Unidad exterior, circuito hidráulico, ACS, controles y parámetros de funcionamiento |
| Diagnóstico con reparación | Variable | Depende de la pieza, la fuga, el desplazamiento y las horas de trabajo |
Antes de aceptar un presupuesto, pediría que detalle la limpieza, las mediciones y los materiales incluidos. Una tarifa muy baja puede cubrir solo los filtros, mientras que una revisión útil debe dejar constancia de temperaturas, presiones cuando proceda y anomalías detectadas.
En una vivienda pequeña no siempre compensa contratar un contrato anual con muchas coberturas. Para mí, suele tener más sentido limpiar los filtros con regularidad y contratar una revisión completa antes del invierno, salvo que el equipo sea antiguo, funcione muchas horas al día o produzca también agua caliente sanitaria.
Una rutina sencilla para llegar al invierno sin sorpresas
Un mes antes de empezar a usar la calefacción, limpio los filtros, despejo la unidad exterior y pruebo el equipo durante unos minutos. También compruebo que no haya ruidos nuevos, errores en el mando, olores extraños ni diferencias llamativas entre habitaciones.
- Revisar filtros y limpiarlos si están grisáceos o cargados de polvo.
- Comprobar que la unidad exterior no esté rodeada de hojas, plantas o suciedad.
- Verificar que el desagüe no esté obstruido y que no haya fugas visibles.
- En aerotermia, observar la presión indicada por el fabricante y buscar pérdidas de agua.
- Anotar cualquier código de error antes de reiniciar el equipo.
- Solicitar asistencia si hay hielo persistente, olor a quemado, pérdida notable de potencia o disparos eléctricos.
Esta rutina no sustituye una revisión profesional, pero sí evita muchas incidencias sencillas y permite detectar cambios antes de que se conviertan en una reparación cara. La diferencia entre mantener bien una bomba de calor y acordarse de ella solo cuando falla suele estar en media hora de atención cada pocas semanas.
El detalle que más alarga la vida del equipo
La limpieza regular ayuda, pero el ajuste correcto también cuenta. Programar temperaturas razonables, evitar apagar y encender continuamente y no exigir una impulsión excesiva puede reducir el esfuerzo del compresor y mejorar el confort.
Si tuviera que priorizar una sola decisión, elegiría una revisión preventiva antes de la temporada de mayor uso y conservaría el informe del técnico junto al manual. Así resulta más fácil comparar el rendimiento año tras año y actuar a tiempo cuando aparecen señales como más consumo, menos calor o ciclos de desescarche anormales.